La tradición.

Mi amigo Enzo, arquitecto, carpintero y gran degustador de sabores siempre me recomendó que al cocinar un plato yo debía tratar de mantener su mismo sabor siempre.

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miércoles, 2 de septiembre de 2015

JALEA DE MANGO de HILACHA VERDE CON PAPELON O PANELA

La Jalea de Mangos  de Hilachas Verdes es tal vez entre las  jaleas de frutas la que más nos gusta a los venezolanos. Si se pasan los mangos cocidos por un cedazo las hilachas no se incorporan a la jalea lo que la hace superior.

Mata de mangos de hilacha a la orilla de los Canales de Río Chico en Barlovento, Estado Miranda.  El mango, originario de la India, se introdujo en Venezuela a finales de mil setecientos, con semillas procedentes de Cayena, en la Guayana Francesa. Sembrándose las primeras semillas en las tierras de Guayana en el Estado Bolívar,  para luego regarse por todo el País y hacerse de los sabores más gustados por nosotros.

Jalea de Mango de hilacha Verde, lista para degustar









Ingredientes

1 kilo de pulpa de mangos verdes. Unos 10 a 12 mangos
750 gr de papelón o panela
el jugo de 1 limón.
Se debe pesar la pulpa obtenida porque se debe guardar la proporción entre pulpa y papelón.






Preparación:

1. Lavar bien los mangos. Montarlos en una olla con agua que los cubra. Cocinar hasta que abran la piel,
2. Retirarlos de la olla y dejar reposar para poderlos trabajar.
3. Pelar los mangos.
4. Pasarlos por un cedazo para sacar la pulpa tanto de las conchas como de las semillas. Se hace así para   no rallar las hilachas y que no queden éstas en la jalea.


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Pulpa de mangos de hilachas verdes cocinados y pasados por un cedazo
5. Trocear el papelón en pedacitos muy pequeños. Sacar el jugo del limón, no menos de dos cucharadas del zumo del limón  Poner todo junto en una olla de fondo grueso. Mezclar muy bien. Montar a fuego fuerte, darles un hervor y cocinar por unos 10 a 12 minutos removiendo constantemente con cuchara de madrea para que la mezcla no se adhiera al fondo de la olla, con movimiento recto, no circular para que no se azucare el papelón.
6. Retirar del fuego y vaciarla inmediatamente en un molde refractario previamente humedecido para que la jalea no se pegue a él.


5

El papelón o panela
Se hace del jugo de la caña de azúcar y es un producto artesanal, en tiempos pasados, el principal edulcorante en las cocinas venezolanas. En el "trapiche" se extrae el jugo de la caña y éste se cocina a altas temperaturas hasta formar un líquido muy espeso, la melaza, que se vierte en moldes en forma de ladrillos: panelas, o en forma de conos: papelón. La caña de azúcar y los implementos para su procesamiento, trapiches y molinos, llegaron a América en la época de La Colonia. Paulatinamente fue sustituido su uso por la industria azucarera: azúcar moscabada y azúcar refinada. Sin ambargo, en Venezuela se sigue produciendo aunque en menor escala en todas sus regiones, llegando a ser la principal fuente de ingreso y empleo en algunas de nuestras poblaciones.
En el procesamiento del papelón o panela el producto conserva todos los nutrientes de la caña de azúcar: sacarosa, glucosa y fructosa, vitaminas A, algunas vitaminas del complejo B, vitamina C, D y E, y minerales como el potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro, cobre y zinc. No así el azúcar blanca que en el proceso de refinamiento se pierden casi todos los nutrientes, vitaminas y minerales. El azúcar moscabada se obtiene de verter melaza en el azúcar blanca.
CAÑA DE AZUCAR
http://es.wikipedia.org/wiki/Saccharum_officinarum#/media/File:Saccharum_officinarum_Blanco1.18-cropped.jpg


PAPELON: en forma de conos http://boticarionatural.com/glosario/papelon/
Horma para hacer el producto en la forma de PANELAS
. http://es.wikipedia.org/wiki/Panela#/media/File:Panela_en_cuadros.JPG

martes, 4 de agosto de 2015

TORTA DE PLATANO MADURO CON ESPECIAS

De la gastronomía de Venezuela*



Ingredientes:
2 tazas de harina leudante (240 grs)
1 ½ taza de azúcar morena
100 grs de mantequilla
3 huevos (aproximadamente 150 grs. en huevos medianos)
1 plátano maduro (con la concha ya negra)

4 cucharadas de leche líquida (51 grs, o 44 grs de agua y 7 grs de leche en polvo)
1 cucharadita de esencia de vainilla (4,2 grs)
¼ de cucharadita de canela en polvo (0,5 grs.)
¼ de cucharadita de nuez moscada en polvo (0,3 grs.)
¼ de cucharadita de clavo de olor en polvo (0,5 grs.)

Preparación:
1. Precalentar el horno a 180ºC ≈ (350ºF)
2. Licue el plátano con la leche y la vainilla.
3. Bata la mantequilla con el azúcar morena.
4. Agregue los huevos, uno a uno sin dejar de batir
5. A continuación el plátano licuado con la leche y la vainilla
6. Por último la harina todo uso, cernida con las especias en polvo, uniendo suavemente con un batidor
7. Hornee en molde untado con mantequilla y espolvoreado con harina, por aproximadamente 30 minutos.
8. No verificar (válido para cualquier torta) la cocción antes de que se produzcan grietas en la superficie de la torta, para que no pierda volumen.
9. Una vez que se han producido grietas abiertas en la superficie de la torta verificar cocción con un palillo largo o con un cuchillo
10. Desmolde caliente y sirva de inmediato con queso blanco fresco.


* Receta de Yuri O. Acosta R. en el grupo facebook Venezolan@s en la Cocina

Con requesón

lunes, 13 de julio de 2015

Bizcocho de Guánabana

Bizcocho relleno y cubierto con dulce de guanábana y natilla y con suspiro en la cubierta.



                                                                                                                                                                                   INGREDIENTES:

Ingredientes del bizcocho.:4 huevos
1 taza de azúcar
1 taza de harina
2 cucharaditas de polvo de hornear
1 pizca de sal
1 cucharadita de agua helada (para endurecer el suspiro de la mezcla)


Ingredientesdel relleno y la cubierta:

-de la natilla:
1 litro de leche
La cáscara de medio limón
2 amarillas de huevo (reservar las claras para hacer el suspiro).
1 taza de azúcar
1 pizca de sal
4 cucharadas colmadas de fécula de maíz (maicena).

-del dulce de guanábana:
1 guanábana de 1/2 k.
1 y 1/2 taza de azúcar refinada.
3/4 de taza de agua.
1 concha pequeña de limón.

-del suspiro:
2 claras de huevo
1 pizca de cremor tártaro y unas gotitas de limón para que levante bien el suspiro (opcional).
Almíbar: 1/2 taza de azúcar y 4 cucharadas de agua.

PREPARACION:

Preparación del bizcocho:
horno precalentado a 180ºC
Batir las claras de huevo a punto de nieve, agregar el azúcar poco a poco y al estar como un suspiro,agregar la cucharadita de agua helada sin dejar de batir.
Colocar las yemas de huevo una a una sin dejar de batir
Cernir la harina de trigo conjuntamente con el polvo de hornear y la sal y mezclarlas. Rociarlas poco a poco sobre la mezcla de huevos e ir uniendo todo con paleta de goma con movimiento envolvente.
Verter la mezcla en el molde engrasado y enharinado.
Hornear a los 180ªC durante 30 minutos.
Hincar un palillo en el centro para probar que el bizcocho está listo. El palillo no debe salir húmedo.
Dejar enfriar y desmoldar en un plato que pueda contener los líquidos que el relleno pueda soltar.
Desmoldar en un plato de servir que tenga algo de fondo para que pueda caer la crema que se desborda pero que también se pueda trozar con cuchillo para servir las raciones
Cortar transversalmente por el bizcocho en dos porciones del mismo grueso. Separarlas.

Preparación del dulce de guanábana:
Pelar la guanábana y quitqrle las semillas.
Hacer un almíbar a punto de hilo con el azúcar y el agua y la corteza del limón.
Agregar la guanábana al almíbar y revolver continuamente hasta el punto de caramelo claro.
-de la natilla:
Mezclar la maicena en un fondito de la leche fría. Reservar.
Batir bien las amarillas de huevo y mezclarlas con la leche y el azúcar agregadas poco a poco. Batir muy bien. Agregar la cáscara de limón.. Calentar a fuego suave siempre batiendo.
Una vez caliente, agregar poco a poco la maicena desleída en el fondito de leche fría sin dejar de batir enérgicamente la preparación.
Subir a fuego fuerte removiendo para que la mezcla no se pegue de la olla y cocinar hasta que reviente el hervor y espese.
Retirar de la olla y dejar reposar.

Preparación del suspiro:
Preparar un almíbar mezclando bien el agua con el azúcar. Cocinar a fuego medio y sin mover hasta obtener el punto de almíbar.
Batir las claras de huevo con el cremor tártaro si se quiere usar y las gotitas de limón hasta obtener el punto de nieve. Agregar poco a poco el almíbar sin dejar de batir hasta que el merengue quede durito, unos 6 minutos.

Armado de la torta bizcocho:
Verter la natilla en la superficie interna de ambas ruedas de bizcocho, dejando la crema de natilla necesaria para cubrir la torta.
Colocar el dulce de guanábana generosamente sobre la pieza del bizcocho que va a ser la base de la preparación.
Montar sobre ella la otra pieza del bizcocho.
Cubrir el bizcocho con natilla, sobre ésta el dulce de guanábana y sobre la misma adornar caprichosamente con el suspiro.
Rociarlo con canela molida.
Refrigerar al menos 6 horas antes de servirlo.

viernes, 14 de febrero de 2014

Leche condensada casera



Leche condensada casera
Blog de recetas de Yuri Acosta.

Ingredientes:
• 100 ccs de agua caliente
• 230 gramos de azúcar
• 125 gramos de leche en polvo
• 3 gotas de esencia de vainilla (opcional)
• 1 Cda. de mantequilla (opcional)

Preparación:
1. Se echa el agua en una olla se pone a calentar y antes de que hierva se agrega el azúcar, se deja hervir hasta que se aclare (7 minutos)
2. Se deja reposar unos 5 minutos, se echa en la licuadora para batir
3. Se le va agregando la leche poco a poco, la mantequilla y la esencia de vainilla
4. Licuar a velocidad alta durante 3 minutos, o hasta que esté todo bien mezclado.
5. Guardar en potecitos y tapar y refrigerar.
6. Ya está.

Usar como la leche condensada normal.
Debe de quedar un poco liquida porque al enfriar espesa bastante.

Si se quiere más espesa le agregan más leche en polvo y si no se quiere tan dulce, se bajan la cantidad de azúcar, pero sube  en leche la misma cantidad que quitan en azúcar

NOTA: Otras proporciones utilizadas:
• 1 taza de agua hirviendo
• 2 tazas de azúcar
• 50g de margarina o mantequilla
• 4 tazas de leche en polvo
Nota: corregí la receta de acuerdo a la calidad de los productos que utilicé.
200 gr. de azúcar (no tan dulce) y
125 gr. de leche en polvo

sábado, 17 de marzo de 2012

Bienmesabe

fotografía cortesía de Emperatriz, autora de  bienmesabe..blogspot.com



El Bienmesabe es un postre que su nombre lo dice todo. Es el resultado de combinar dulcemente el celestial sabor del coco y los huevos mezclados en una crema, con un biscocho bañado de un licor fino y cubierto con merengue. 

Brilla el postre por la luz de tantos huevos que le sirven de base a toda la preparación saborizados con el  suavísimo sumo de la leche del coco que parece destinada  a los dioses del Olimpo.  

No podía de ello resultar otra cosa que no fuera a saber bien.

Lo hice por primera vez con el Recetario Branca, de Branger C.A., que producía entre otros alimentos, un buen aceite vegetal en su época que se llamaba así, Branca, y en honor a ese aceite se publicó el fabuloso libro de recetas de comidas típicas  venezolanas, para quienes lo recuerden. 

Este libro desapareció de mis manos, cosa que lamento profundamente, así como que se fueran de mi casa también el de Ramón David Leon Mendoza, Venezuela  Gatronómica y el de dulces venezolanos, cuyo nombre no recuerdo, pero que de referencia me quedó la fotografía de la portada que era la del "Postre Angel", motivo por el cual me animé a hojear el libro, ya que mi mamá preparaba este otro postre acompañante del "Bienmesabe" en su paseo por la nubes del Olimpo. Hacía ya mucho tiempo que quería repetir la degustación del tan sublime Postre Angel, así que me traje el librito de los postres venezolanos a mi casa y desde entonces él, el "postre ängel", ocupa un puesto muy especial en mi hogar, porque lo elegimos para coronar nuestra Mesa de Año Nuevo.

Pues volviendo al Bienmesabe, en mi memoria tengo la receta que seguramente la copié de algún lado que no anoté pero que seguramente será del libro "Mi Cocina" de Armando Scannonne, ya que el de Branca se esfumó, aunque recuerdo muy bien cómo lo preparé. 

foto cortesía de bienmesabe.blogspot.com
De todas maneras, el Bienmesabe no lo inventé yo, como no he inventado nada en Mi Vida en la Cocina que haya trascendido las puertas de mi casa como para incluírlo en el honorable grupo de recetas venezolanas. Lo que si he hecho es absorber con todos mis sentidos la manera de cocinar de mi madre y su sazón, ella, criada en un hogar caraqueño de mucha tradición y abolengo.

Así que transcribo desde mi libro de recetas, ese que ha tenido que vivir conmigo para recibir mis anotaciones de las experiencias que vivo y que está compuesto por varios cuadernos, grandes y pequeños, gruesos y delgados; no en vano estoy cocinando en serio desde hace 44 años.

Investigando y buscando fotografías del postre, me encontré un blog  bellísimo,  bienmesabe1 en el que su autora. Emperatriz, cuenta a través de una narrativa poética por su sensibilidad, cosas muy bonitas de la historia de este dulce venezolano. Así nos dice que quien mejor lo ha preparado fue en la Caracas de antaño, una mujer llamada Contemplación quien  hacía todos los días tres de este delicado postre.  Y nos dice que le quedaba mejor que a nadie precisamente porque lo hacía en esas horas en que todos duermen y ella se podía concentrar calmadamente, con mucha paciencia y delicadeza, en preparar sus tres dulces. Ya que el bienmesabe es una preparación  que requiere de mucha calma y atención  en su elaboración.

foto cortesía de bienmesabe.blogspot.com

 Ingredientes:

coco seco
Para el bizcocho:

7 huevos separados
4 cucharadas rasas de maicena (fécula de maiz) 
4 cucharadas rasas de harina de trigo.
6 cucharadas de azúcar.
17" cucharadita de polvo de hornear.
1/4 de cucharadita de sal.

Para la crema:

3 cocos secos grandes
2 tazas de agua caliente
18 yemas de huevo
6 cucharadas de azúcar
1/4 de cucharadita de sal

Para el merengue:

3 claras de huevo
6 cucharadas de azúcar 
canela en polvo

Para armar el postre: brandy, ron, vino tinto dulce o jerez dulce para rociar el bizcocho.


Preparación:

del bizcocho:
Molde enharinado y enmantequillado. Horno a 177ºC - 350F

Pasar la harina con el polvo de hornear por un colador fino.
Preparar un bizcocho batiendo las claras a punto de nieve, que queden bien duras.
Agregar el resto de los ingredientes sin dejar de batir.
Colocar la mezcla en el molde previamente enharinado y enmantequillado y hornear hasta que el bizcocho esté dorado y que al introducirle una aguja o cuchillo de hoja muy fina, éste salga seco. Aproximadamente 30 minutos.

de la crema:

Para extraer la leche del coco, se rompe el coco y se vacía el agua en un recipiente. Se desprende la pulpa blanca del fruto ayudándose con un cuchillo que se introduce entre la dura cáscara y la pulpa. Haciendo presión entonces podemos separarlas y con facilidad se desprenden pedazos de ella. 
Se corta la pulpa en pedazos pequeños que se rallan. Una vez rallados se mezcla con agua caliente, 3/4 taza de agua para cada taza de ralladura, para luego pasarlas, de taza en taza, por la licuadora o procesador. 
Se pasa por colador de alambre, apretando y estrujando la mezcla entre las manos, más no contra el colador para evitar que se pasen sólidos. 
Se mezcla los sólidos con una última taza de agua caliente y se vuelve a colar de la misma manera. 
Se cuela la mezcla por un lienzo ralo y obtenemos así la preciada leche de coco, la cual reservamos. 

Se mezcla la leche del coco con las yemas de huevo y se reserva.

Cocinar 1 taza de agua con el azúcar hasta obtener un almíbar a punto de hilo. Se retira del fuego y se le añade la mezcla de leche de coco con huevo que se dejo en reserva, revolviendo hasta obtener una crema que se cocina de nuevo a fuego lento hasta que rompe el hervor.

Se retira del fuego y se deja enfriar ligeramente.

Se prepara un merengue que quede muy firme con las 3 claras de huevo y las 5 cucharadas de azúcar.

Para armar el bienmesabe se realizan capas sucesivas de crema y bizcocho rociado con el licor.
La última capa debe ser de crema y sobre ésta, el merengue espolvoreado con canela molida.



 





martes, 16 de noviembre de 2010

lunes, 8 de febrero de 2010

Arroz con Coco

foto cortesía de Yuri Acosta, administrador del grupo Venezolan@s en la Cocina e facebook

Se hace con la leche obtenida de la pulpa del coco seco, que es cuando el fruto ha secado totalmente la concha verde y gruesa que cubre a la semilla. 

Hay que romperlo con mucho cuidado para rescatar el agua que el coco  contiene en su interior, tan nutritiva agua dulce que quita la sed y refresca, además de poseer propiedades diuréticas y energéticas. Mahatma Gandhi decía que el agua de coco es la mejor bebida que existe en la naturaleza para suplantar la leche materna, caso de no disponer de ella.

Cocal


Hoy en día encontramos en el mercado y de muy buena calidad la leche de coco envasada en latas, pero nunca tan buena como la que uno prepara con el coco natural. Y si lo que queremos es cocinar de principio a fin, pues describiré como se obtiene la preciada leche de coco y la manera en que mi madre me enseñó a preparar este delicioso dulce criollo venezolano. 

Roto el coco y vaciada su agua, se desprende la pulpa blanca del fruto ayudándose con un cuchillo que se introduce entre la dura cáscara y la pulpa. Haciendo presión entonces podemos separarlas y con facilidad se desprenden pedazos de ella. 

Se corta la pulpa en pedazos pequeños que se rallan. Una vez rallados se mezcla con agua caliente, 3/4 taza de agua para cada taza de ralladura, para luego pasarlas, de taza en taza, por la licuadora o procesador. 

Se pasa por colador de alambre, apretando y estrujando la mezcla entre las manos, más no contra el colador para evitar que se pasen sólidos. 

Se mezcla los sólidos con una última taza de agua caliente y se vuelve a colar de la misma manera. 

Se cuela la mezcla por un lienzo ralo y obtenemos así la preciada leche de coco, la cual reservamos.  

Ingredientes: 

3 cocos secos grandes que nos dan, mezcladas con 7 u 8 tazas de agua, 
8 a 9 tazas de leche de coco. 
2 tazas de arroz de granos enteros de buena calidad, cocinado en 4 tazas de agua 
1 k de papelón picado en pedacitos, o en su defecto, 1/3 de taza de azúcar. 
2 y ½ cucharada de sal. 
½ cucharada de canela en polvo  

Preparación:

En olla gruesa y a fuego fuerte se cocina el arroz. Se le da un hervor y con una espumadera se retira la espuma que se le hace, que serían los residuos no deseados. 

Se hierve hasta que el agua esté al nivel de los granos burbujeando, revolviendo frecuentemente con cuchara de madera hasta que el grano quede blando por fuera y duro por dentro. 

Se agrega la leche de coco, se vuelve a hervir, se baja a fuego medio, se cocina por unos 8 a 10 minutos más, se agrega el papelón picado en pedacitos, o el azúcar, se revuelve con frecuencia siempre con cuchara de madera. 

Se vuelve a hervir y se cocina por media hora o unos minutos más, siempre revolviendo hasta que tenga consistencia cremosa y el arroz entero. 

Se le agrega la sal y se deja cocinar por unos 5 minutos más. Se prueba el dulce y la sal y se baja del fuego. 

Una vez cocinada la mezcla se pasa a una bandeja llana de vidrio y se espolvorea con la canela. Lo más sabroso es comerlo caliente aunque a mucha gente le gusta frío. También se puede recalentar al baño de María.

miércoles, 6 de enero de 2010

Quesillo de leche







QUESILLO de Olga Salas
 
Ingredientes del caramelo:

1 taza de azúcar blanca
¼ de taza de agua
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 cucharada de ron, opcional.  

Ingredientes de la mezcla:

2 tazas de leche, preferiblemente preparada con leche en polvo
8 huevos
2 latas de leche condensada
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 cucharada de ron, opcional
1 molde para hornear quesillo. Su tamaño deberá doblar el volumen de la mezcla.

Para esta receta el molde deberá tener capacidad para contener aproximadamente 3 litros de líquido, dado que el volumen de la mezcla será de 1 ½ litro más o menos, dependiendo tanto del tamaño de los huevos, como de la buena voluntad que le pongamos al batido y el equilibrio entre nuestro sistema hormonal y nuestro espíritu en el momento de cocinar.  

Preparación del caramelo:

Precalentar el horno a 200 grados C.
Coloca el azúcar en el fondo del molde, con el agua, el ron y la vainilla, lo montas en la hornilla a fuego fuerte y cocinas sin remover, hasta que la preparación adquiera consistencia de melaza espesa y tome el color de caramelo oscuro. 
Ojo, debes cuidar muy bien el punto del caramelo porque si éste se pasa de quemado, tomará un sabor muy amargo que inevitablemente predominará y dará al traste con los sabores de la mezcla, el quesillo quedará más bien desagradable a los sentidos de la vista, olfato y gusto que son los que tratamos de mimar cuando cocinamos, yendo más allá del principal fin de la culinaria, cual es el de la buena alimentación. 
Una vez que lograste la melaza oscura y espesa pero todavía líquida, haces correr la preparación por las paredes del molde hasta su borde superior, inclinando éste y haciéndolo girar oportunamente para que se adhiera a ellas, lo cual ocurre en la medida en que el caramelo se va enfriando y se solidifica. El caramelo, además de evitar que la mezcla se pegue del molde al hornearla, bien logrado y aromatizado confiere al dulce especiales apariencia y sabor, muy apreciados por quienes gustamos de saborear este platillo al que no podemos negarnos cuando lo vemos aparecer en la mesa.. Se reserva y se deja reposar el molde con el caramelo quemado y pegado a sus paredes y que al enfriarse se endurece completamente.


  

Preparación de la mezcla del quesillo 

Prepara 2 tazas de leche en polvo; también puede usarse leche pasteurizada pero la mezcla queda más sabrosa con la primera.

Agregas las 2 latas de leche condensada y mezclas muy bien ambas leches, batiendo con batidor de alambre.

Agrega uno a uno los huevos enteros, batiendo hasta que se integren totalmente a la mezcla, esto es, que quede homogénea y no se aprecie en ella diferencia de colores.
En este punto, se aromatiza la preparación incorporando a la mezcla la cucharadita de esencia de vainilla y la cucharada de ron.

Vierte la mezcla en el molde previamente acaramelado, lo tapas muy bien y lo colocas en el horno precalentado a 200ºC en la parrilla del medio, por unos 25 minutos, el tiempo necesario para que la mezcla se caliente y hierva: el calor la hará subir hasta el tope del molde tapado. Baja la temperatura del horno a 175º C. por unos 20 a 25 minutos más o menos.

Lo sacas del horno, destapas y puyas con una aguja o palillo y si salen secos, el quesillo ya está listo. Si está listo pero no te satisface porque presenta una apariencia pálida, para obtener un color más subido vuelves a tapar y lo dejas dentro del horno apagado por el tiempo necesario para lograr ese tono del color, eso sí, teniendo buen cuidado de que no se reduzca tanto el caramelo como para que se seque y se queme, con lo cual el quesillo también se quemará, tomará otro sabor menos sabroso y quedará seco, sin el delicioso melado que lo realza.
Dejas reposar hasta que enfríe y lo guardas en el molde y tapado en la nevera hasta la hora de servirlo. Para desmoldar, tapas el molde con el plato donde vas a servir el quesillo y volteas firmemente para que por su propio peso se deposite en él; el plato de servir debe ser llano como para que se pueda cortar el postre, pero algo hondo para que pueda contener el caramelo sin que éste se derrame.

El quesillo para el cumpleaños de mi nietica Amanda Victoria se lo preparó su abuela Olga Salas, de quien aprendí a prepararlo yo.
El quesillo es un dulce que se suele preparar para brindarlo en ocasiones muy especiales del calendario familiar, insuperable compañero de la torta de harina de trigo rellena, cubierta y decorada con esmero, elaboradas para celebrar los cumpleaños, a la que honra como reina que es de la fiesta, reafirmándola y complementándola. Embellece el platillo de torta servido por la sobriedad del color de un pedazo de quesillo, que acepta y asimila cualquier otro color a su lado. La forma de cocinar la mezcla batida, que es de consistencia de líquido espeso, en el horno a la temperatura indicada, vaciada en el molde con sus paredes previamente forradas por una capa de caramelo endurecido y tapado, permite que se caliente, hierva y se levante hasta doblarse de volumen, ocupando todo el del molde hasta la tapa, y que se inicie el proceso de solidificación, al tiempo de que el caramelo se derrite y es en parte absorbido por la mezcla, en la medida en que la consistencia de la misma permite la unión de ambos elementos, para formar esa delgada capa del color del caramelo y deja de ser absorbido en la medida en que la mezcla se solidifica más. El quesillo queda con el sabor y el color de la mezcla, contrastando con la fina capa externa de color marrón muy oscuro del caramelo absorbido y sumando el aromático sabor diferente que viene a matizar el del interior de la mezcla.

Un quesillo reafirma las características de esas tortas y complementa el disfrute que se experimenta al comerlas. Las tortas son de textura más bien secas, esponjosas y absorbentes. La textura del quesillo es muy diferente, de consistencia firme y sólida al mismo tiempo que delicada y suave crema, bañada por el líquido caramelo, que se deshace en la boca. Viene a ser el bocado perfecto para definir la torta.

Si todo está en su punto, el quesillo se demoldará con facilidad

Cuando por un descuido se hornea por más tiempo del que requiere, lo cual no debe pasar, además de obtener un producto final desmejorado; con poco o carente de melado, algo seco en su interior y con el sabor de lo quemado presente, aunque aún se preste para ser disfrutado; será también muy engorroso sacar el quesillo del molde. El caramelo se quema hasta consumirse, quema el quesillo pegándose parcialmente a las paredes o el fondo del molde, habrá que ayudarse con un cuchillo para desprenderlo y manipular suavemente y con mucho cuidado para que la preparación no se parta al desmoldarla. Ya sabes...eso no debe pasarte!