La tradición.

Mi amigo Enzo, arquitecto, carpintero y gran degustador de sabores siempre me recomendó que al cocinar un plato yo debía tratar de mantener su mismo sabor siempre.

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lunes, 7 de febrero de 2011

PREMIO STYLISH BLOGGER AWARD




Una gran maga de la cocina, Xela Ferrín, a través de su blogg http://lascosasdexela.blogspot.com/,
me dió la enorme satisfacción y orgullo de otorgarme este premio, entre tantas personas que escriben en blogger,
y sobre todo tantos y tan buenos sobre cocina.

Desde que estoy en blogger no dejo de sorprenderme con la cantidad de personas que se interesan por la cocina y por transmitir sus conocimientos de una manera desinteresada,
como agentes multuplicadores de su cultura
sistematizada en este arte que es la culinaria, que conjuntamente con la arquitectrura representan para mi las variables que mejor nos cuentan de la manera de ser y de vivir de un pueblo.

Me siento muy bendecida de ser reconocida por Xela quien es una mujer excepcional por su creatividad en la cocina y por el gusto conque realiza sus preparaciones y el gran amor con el que nos las cuenta, envolviendo en ellas todo su entorno, no solo el del paisaje sino que también el de su familia y sus amigos. Además de aplicarse también en el arte de la pintura.


Gracias Xela!


Las condiciones para recibir este premio,cuenta Xela, es que diga algo de mi y que se lo mande a una selección de 15 al menos de entre los blogs que me gusta seguir.


De mi puedo decirles que vengo de una familia de Caracas, Venezuela, de tradición culinaria que se ha transmitido de madres a hijas desde el período histórico de La Colonia. Mi abuela materna legó a sus hijas sus conocimientos y la sazón venezolana la heredó mi madre especialmente y de ella la recibí por la vía sanguínea, no le hallo otra explicación ya que en mi hogar materno-paterno fui una niña mimada sin obligaciones en la cocina. Sin embargo desde muy niña invadía sus ámbitos preguntándolo todo y colaborando en todo lo que me permitieran, o sea, que mi afán lo considero un don. Les cuento que cuando abría una revista, desde mi infancia, la página que primero buscaba y leía era la de cocina.


Atrapada por la herencia, y aupada por los comentarios halagadores de mis comensales, una vez que fui adulta y empecé a cocinar por obligación, no me quedó más remedio que aplicarme. Así, pasé largas temporadas cocinando por recetas, y otras tantas desarrollando los conocimientos así adquiridos. Y lo fundamental es que por sobre todas las cosas, me gusta cocinar! Hoy día cocino de memoria la mayoría de mis preparaciones y siempre estoy leyendo recetas animándome a incluir en mi recetario aquellas que me cautivan.


Por lo demás, soy antropóloga y también me gusta pintar y hacer artesanías. Me gusta la música y la literatura y, sobre todo, observar a la gente y a la comunidad y reflexionar sobre lo que acontece en nuestro mundo.
Blogs que nomino:
"La Gamela" Cocina con Cariño.
Cheirinho de Tempero
Fernando escorcia
Pecados da Mesa
Envases Naturales



De nuevo, agradezco a Xela por darme su reconocimiento.

jueves, 23 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD...!



Hoy, aquí, donde estoy, en Hamburgo, en el norte de Alemania, son las 00,41 horas del día de navidad,


a 9 horas en avión, haciendo escala en Frankfurt,
de mi amada Venzuela ,


Medio ebria,
porque nunca hay que reconocer que se está totalmente ebria,
ya es NAVIDAD...
FELIZ NAVIDAD...!


Acabo de terminar de dejar en aderezo la gallina en pedacitos para hacer nuestra tradicional ensalda, divina,


con cebolla rallada,
sal,
azúcar,
salsa inglesa,
unas gotas de vinagre

y


pimienta negra recién molida
en encurtidos en mostaza picaditos finamente,


para que la carne agarre gusto!


Y


ma#ana prepararla como dios manda.


El caldo lo dejé un ratico, la olla en balcón sobre la nieve para que se enfríe rápido y poder guardarlo en la nevera.


Mientras tanto,
con todo y que nieva con esa nieve que parece lluvia
porque la temperatura en la tierra es de 0°C, y está caliente
jajaja


y
la nieve cae como lluviecita,


me fumé un cigarrito ya que dentro de la casa no se puede fumar,


con la gruesa chaqueta roja encima.


Todo un proceso para fumar...!


Y
para todo!


Ay! que lata tener que fumar así,
mi largo cigarrito doble filtro,
tan sabroso...


todo un proceso...!


Cuánto a#oro mi cálido país,


y


a mis nietas
Tábata y Amanda Victoria
y
a mi hija Bárbara


que las dejé para venir a acompa#ar a mi hija Soledad


en su parto y hasta dos meses de crianza de Diego,
el bebé hermoso y sano que parió.

Comelón y rochelero,
conversador y fuerte,

Tiene mucha energía!
No me lo van a creer pero es verdad lo que les voy a decir:
se ríe...!


También dejé aderezados 3 lomos de cochino en jugo de cebollas,
etc., etc., etc.


con vino tinto
para hornearlos ma#ana.


Y así,
desvelada por la cocina,
y con mis traguitos de escocés 12 a#os,

como me los mandó el doctor,

no quise más que decirles:


FELIZ NAVIDAD
FELIZ NAVIDAD

lunes, 8 de noviembre de 2010

Gajes del oficio.




Gajes del Oficio


Desde que estoy Alemania no había vuelto a mi blog y eso representa un descuido muy grande, sin embargo he cocinado algunos platillos alAlineación al centro estilo de mi hija como la pisca, el gratén de brócoli y el pasticho con la variante de agregar zanahoria y cilantro a la salsa bologna, que para ser sincera la prefiero solo con tomate, ajo, cebolla y pimentón.





 











Y también he preparado para ella algunos platillos a mi manera que debo registrarlos acá, como es la natilla, tan deliciosa, la torta de chocolate con chocolate "carenero" de "el rey" , pankekas
Y la pizza...
Esta última fué un desastre porque fundamentalmente no controlo la temperatura del horno eléctrico y también me pongo muy nerviosa cocinando con mi hija ya que aquí en su cocina hay que tener cuidado con todo, no se le puede pasar el tenedor ni el cuchillo a las bandejas del horno porque se rallan Y lo mismo pasa con el mesón. Reconozco que en mi casa cocino como me da la gana. No importa lo que se me caiga al suelo, lo que ralle ni lo que quiebre, no importa cuanto ensucie ni cuanto desórden yo haga. Que después de cocinar y lograr lo que yo quiero, me dispongo a limpiar, fregar, recoger y remendar lo remendable. Soy un verdadero desastre. Lo que me salva es que cocino con mucho amor y sazón.
En cambio mi hija es la mata del órden y del cuidaddo. Y de paso cocina con mucho estilo y principalmente tiene una sazón muy pero que muy buena! Heredó y practica con mucho amor nuestra tradicional sazón que nos caracteriza y por la que los venezolanos deberíamos tener un puesto en el libro guiness, sin ninguna modestia.

Reflexiono y concluyo en que yo tengo que estar sola para cocinar bien, porque dudo mucho, soy muy insegura y en ese estado si no encuentro respuestas de la otra persona que está conmigo en la cocina, a mi duda se le suman más dudas y me vuelvo un desastre.

El pasticho lo puse a 250 grados C porque en mi horno, que es de gas y no eléctrico como el de la casa de mi hija, lo pongo a 300. Pues sucede que la masa ya estaba dorada en las puntas y en el centro estaba crudo. En mi horno acostumbro a meter una pizza en la bandeja de abajo y otra en la de arriba y cuando la de abajo se me hace, la saco y paso la de arriba para abajo. Pues aquí la de arriba que fue la primera que saqué porque estaba hirviendo y dorada, estaba cruda en el medio y la de abajo que no se veía cocida la masa en los bordes, se me quemó por abajo. Además, que no extendí bien la masa en la segunda pizza y tampoco le corté los bordes, que quedaron casi como unos panes de grueso que estaban, en fin, todo un desastre, porque luego las metí otra vez para que se terminaran de hornear y la salsa se secó!


Alineación al centro
De broma no me tiré al suelo a llorar.
Porque la amasada fué muy buena,
la masa me quedó dívina,
siempre siguiendo el video de Jamie Oliver,
La auténtica masa perfecta para pizza...
tanto trabajo para que me quedara mal!

Menos mal que estaba viendo la película de "Julie y Julia", y me sirvió de consuelo saber que estas cosas siempre suceden. Sin embargo me deprimí y pase una noche llena de pesadillas en las que me veía haciendo pizzas y pizzas y pizzas y me desperté sonñando con una pizza horneada con maíz dorado en granos y tres zanahorias delgaditas con sus tallitos de hojas verdes en la punta, así que me desperté riéndome.

viernes, 8 de octubre de 2010

Comida para bebes de 10meses

Comidas para bebés de 10 meses

 Cuando cocines carne guisada con papas y zanahorias para la casa, al ablandar y espesar un poquito le agregas una pisquita de sal,
dejas cocinar por un minuto más y apartas dos cuadraditos de carne, 2 de papas y 4 de rueditas de zanahoria, antes de condimentar tu guiso.
Y sigues cocinando tu carne para darle la sazón tuya de comino, orégano, pimienta, salsa inglesa.
Reservas la pequeña ración apartada sin condimentos ni especies para el desayuno o el almuerzo del bebé.
Si haces arepas para la casa hazle una pequeñita a la reina o al rey de la casa, que al asarla quede con la concha suavecita.
A la hora de comer la cría calientas todo un poquito, lo colocas en una linda taza sin asas, con mucho amor y paciencia desmenuzas los cuaraditos de carne, aplastas con tus dedos la papa y la zanahoria , picas en pedacitos muy pequeños la concha de la arepita y con todos ellos elaboras suaves peloticas que se las vas a ir metiendo una a una dentro de su boca, ayudándole con sorbitos de jugo o agua para que trague.


Así come de todo una cría.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

De cómo tomé en serio el arte de cocinar



Experiencia en la cocina



Cuando empecé a cocinar a diario casi nunca antes me lo tomé en serio. Se que me gustaba pero no me hacía falta hacerlo ya que mi mamá siempre se encargó de su cocina, con su cocinera, así que aprendí fue paseándome por su cocina para verla, fastidiando, preguntando y metiendo la segunda mano que ella me dejaba meter, yo con el cuento de que era para ayudarla y ella con el cuento de que así yo aprendía, cuando en realidad yo lo hacía porque me gustaba la cocina, su calor de hogar, sus aromas y la química que allí se desarrollaba y ella lo hacía porque le gustaba que me gustara. Y cuánto gozaba después degustando la inigualble y deliciosa sazón que tenía mi mamá.












Tuve que cocinar todos los días cuando hice familia y fué fluyendo mi conocimiento. Me apoyé en el libro de Armando Scannonne "Mi Cocina, a la manera de Caracas" porque encontré en su índice las recetas de lo que mi mamá hacía en la casa. El libro resultó ser todo un tratado para enseñar a cocinar paso a paso.


Si te gusta comer bien y te gusta cocinar, adelante! Sin miedo!

Son muchas las quemadas y las metidas de pata mientras uno va aprendiendo Y nunca se deja de aprender, aparte de que se acostumbra uno a comer sabroso y lo que le provoque.















Como lo hacen ahora mis hijas, una más que la otra, quienes heredaron el mismo gusto por cocinar y dar de comer sabroso a la familia. De ellas, a la que le gusta más cocinar, ahora es la dueña y señora de su propia cocina, en donde disfruta de concentrarse y preparar a diario deliciosos platillos producto de sus conocimientos y su imaginación. La otra tiene su buen gusto para comer sabroso, es melindrosa y exigente, pero tiene un defecto:

YO

Siempre ha vivido conmigo y en mi casa yo soy la que cocina. Si yo no cocino lo que como son sanduches y refresco. Menos mal que ahora se especializan en hacer delicateses de sánduches.


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Desmistificación de las hallacas y algo de historia social de Venezuela

Una vez más en MI VIDA, hoy en mi camino de siempre hacia el mercado me topé con un epiléptico en crisis. Conscientemente rechacé la situación pero no pude evadirla porque mis pasos me condujeron directamente y sin ninguna vacilación hacia su cuerpo postrado en la acera justo en la entrada de un edificio

En ese instante de duda entre el ser y el no ser, otra mujer interesada se me adelantó y su gesto solidario disipó mi duda definitivamente.

El hombre traía consigo una bolsa plástica gris oscura en la que sobresalían unas radiografías y otras cosas, cuya textura averigué más tarde con el tacto, debido a la situación, ya que no jorungué, y llevaba una tarjetica prendida del bolsillo de la camisa con un par de clips, la cual desprendí para informarme de su contenido, no sin antes mirarle a los ojos y preguntarle si me estaba oyendo, para saber si estaba consciente.

En varias ocasiones a lo largo de mi vida me he encontrado con casos similares. Un impulso interior me lleva hasta el afectado y lo atiendo espontáneamente con los cuidados que se me ocurren en el momento...rezo el Padre Nuestro, pongo mi mano en su frente y así me quedo hasta que el ataque pasa. Esta es una reacción espontánea de mi parte!

Y la cito aquí porque yo iba al mercado a comprar ingredientes para hacer hallacas!


Una vez más hice las hallacas y tengo ahora que desmistificarlas,
a propósito de un hecho recurrente que invariablemente se repite en mi vida, por lo menos en mi caso, y como ahora quiero hablar de lo que no me gusta de hacer hallacas, pues inicié el cuento con lo que sucedió cuando iba a comprar los ingredientes, desmistificación que pone en peligro la pervivencia de esta expresión gastronómica que es la hallaca, pero sólo momentáneo, ya que el hecho ocurrido en la calle es de mi vida y no de la vida de las hallacas, manifestación que considero ha llegado a ser en la actualidad, la única del patrimonio cultural de los venezolanos, cuya pertenencia es reconocida y compartida por toda la ciudadanía.

Todo el mundo quiere comerse su hallaca en nochebuena, navidad no es navidad sin su aroma impregnando nuestras casas, ¡pero nadie quiere hacerlas!

Cada año cuando termino de hacerlas, digo que es la última vez que las hago porque siempre me toca terminar la jornada sin ayuda alguna, lo cual cada año me resulta más y más pesado, si tomamos en cuenta que los años se van sumando sobre mis espaldas, disminuyendo mi capacidad de resistencia física.

Desde que empieza la faena, hasta que uno a uno claudican los ayudantes que forma el equipo de trabajo, valientes seres que se comprometen a llevar a cabo la tarea conmigo, los oigo quejarse continuamente por el excesivo trabajo que se debe realizar, hora tras hora, día tras día, desde que se hace el mercado hasta que se saca de la olla la última pieza cocinada. Y es así porque tres personas son suficientes para hacer 50 hallacas y yo hago 100 para que todos los de mi entorno puedan degustarlas y los de la casa se puedan comer 3 ó 4, ó más, durante todo el período de las fiestas que abarcan nochebuena, año nuevo y reyes magos en enero. Todos quieren comerse aunque sea una hallaca, la última, en enero.

Primero, traté de convencerme de que el origen de la hallaca es indígena, y en este interín, a través del Dr. Lovera, gastrónomo, cheff e historiador, me enteré de que hasta la época de la independencia, se conocía con el nombre de ayaca, con “A” y con “Y”, a lo que hoy llamamos bollo, bollito y/o hallaquita; masa de maíz que envolvemos en hojas secas de mazorca de maíz, simples o aliñadas con ají dulce y pimentón, o con manteca de cochino y chicharrón, o con queso; o bien envuelta la masa de maíz en hojas tiernas de mazorca, a las que llamamos cachapas de hoja, preparación heredada de la culinaria indígena.

La primera referencia escrita por él conocida, asevera Lovera que la encontramos en una carta de Francisco de Miranda, escrita por él para un amigo cuando estaba fuera de su tierra de origen, preparando la invasión libertaria de lo que en su mente concebía como un derecho de los hombres realizados como pueblo; identificados, aunque sin conciencia, por compartir el hecho cultural.

Manifestación concreta, síntesis de un proceso evolutivo que no registra el nombre de su creador, expresión de origen autóctono, evidenciado en los elementos principales que lo integran y que por alguna razón motivó a los primeros colonizadores, a incluírlo en su práctica para solventar para ellos sus necesidades elementales de alimentación y sobrevivencia, obligados a adaptarse a los recursos disponibles en las tierras ocupadas. La razón de su pervivencia consiste en su carácter de ser el pan de cada día, en sustitución del trigo del cual carecían y la posibilidad de obtener en una sola cocción abundantes piezas que alcanzaran a satisfacer las demandas del grupo. Lo cual es característico en las sociedades indígenas de organización social comunitaria.

Reformulado el hecho cultural por la creatividad y la necesidad circunstancial e individual de personajes identificables, reconocido el hecho por el conglomerado de la población en formación de comunidades asentadas, como producto cultural creado, evolucionado y asimilado por todos, es como lo encontramos escrito por Francisco de Miranda, quien se refiere a él como algo que le pertenece a todos y por todos conocido, dándole el derecho de proponer y legitimar la existencia de un pueblo viviendo dentro de un órden político independiente, reconociendole una identidad propia a través de su primordial añoranza del terruño, las ayacas deliciosas que preparaban en la cocina de la casa de su padre, y que eran lo que más extrañaba al estar fuera de aquí.

Aún no habíamos parido la preparación a la que hoy le damos el nombre de hallaca, al pastel de masa tendida relleno con un guiso y adornado con delicias que artesanalmente colocadas confieren al plato la posibilidad de degustar en su ingesta diferentes aromas y sabores, logrados por la creatividad y la originalidad de cada quiens, concienzudamente orientada hacia el fin último y primordial de la gastronomía. Que a mi entender es la ciencia, o el arte, que trata de sorprender y cautivar el olfato y el gusto de los humanos a través de la necesidad básica y elemental de alimentarnos para sobrevivir, sublimación de tan cruel dependencia, olvido momentáneo de lo que en realidad somos, especimenes de una cadena alimenticia de sobrevivencia.

Casualmente en este mismo año un hecho real vivido en la aragueña población de Taguay, al sur del Estado Aragua, entrada de nuestra región llanera, me viene a confirmar las conclusiones a las que llegó Lovera a través de sus investigaciones. Precisamente la culinaria de Los Llanos es la más sencilla entre nuestras diferentes regiones, limitada por su extensión y el sostenido aislamiento de sus pobladores antiguos con respecto al resto del mundo, vivieron un desarrollo y evolución escasamente influenciados por la penetración de costumbres foráneas y la ausencia de otros productos alimenticios que no fueran los que de estas tierras se puedan obtener.

Del mismo modo que en el habla de su gente encontramos el uso de abundantes palabras y expresiones lingüísticas propias de la manera de hablar el castellano del Siglo de Oro en España, la lengua culta traída por los primeros colonizadores, quienes terminaron por asentarse en Los Llanos y constituyeron pueblos y ciudades en torno a los latifundios, usos que no sufrieron modificaciones ni evolucionaron hacia otras formas. Por la propia dinámica del lenguaje hablado en los centros de crecimiento urbano, siempre en contacto con otras lenguas y el fenómeno de la moda que impulsa a la gente a hablar, vestirse, actuar y adoptar prácticas y costumbres de otros centros foráneos, constituidos en cada época en polos de desarrollo cultural que "deben imitarse", hechos que caprichosamente sugieren superación para una sociedad que mide sus niveles de crecimiento en función de su parecido con la cultura dominante, y que una vez infiltrados se asientan o no, independientemente de cualquier motivación, por la propia fuerza del lenguaje.

Y así, lo que los citadinos consideramos como modos y prácticas incorrectas o como ignorancia de la gente de nuestros Llanos, en realidad constituyen expresiones culturales auténticas que se han mantenido hasta nuestros días sin sufrir modificaciones producidas por el contacto y la influencia de la evolución y el desarrollo de otras sociedades contemporáneas, que sin embargo marcan el paso del quehacer cotidiano en todo el mundo conectado, diríamos hoy, globalizado.

Pues, sucedé que pedí a los concesionarios del restaurante que funciona en Casa Taguay; sede de un desarrollo social impulsado por una fundación privada en la localidad desde hace unos 15 años que hicieran unas hallacas para probar su sazón y cuál no fue su sorpresa, cuando sirvieron un bollo, lo que no alcanzaba a entender porque para mi hallaca es hallaca y bollo es bollo. Y cuando les expliqué como es la hallaca que nosotros conocemos y que  esperaba comerme, los cocineros me dijeron que entonces lo que yo quería era una "hallaca rellena".

O sea que, en El Llano la hallaca sigue siendo la ayaca indígena adoptada por los primeros colonizadores y la preparación que llamamos hallaca es producto del siglo XIX, creación original, genuina, resultado de la nueva sociedad que se gesta a partir de la mezcla única e insólita descrita por la historia de la humanidad que ocurrió precisamente al norte de Sur América, territorio en el que confluyeron al mismo tiempo en las circunstancias que conocemos de invasión e imposición del régimen de dominación colonialista y esclavista, europeos, africanos y americanos, a grandes rasgos agrupados en nominaciones de acuerdo al continente del cual proceden.

En realidad eran gente originaria de una gran diversidad de localidades y de etnias y culturas ancestrales, constituídas y definidas con identidad propia cada una de ellas, que en las específicas circunstancias coyunturales geopolíticas e históricas del territorio de lo que hoy es Venezuela, fueron los actores inconscientes, no intencionales, del múltiple cruce de ADN y de culturas diferentes, como no se dió en ningún otro lugar del mundo en esos tiempos, dando origen al fenómeno del sincretismo social y cultural total que gestó y conformó la sociedad venezolana.

El gobierno colonial estratificó la sociedad de acuerdo al origen español o no del ciudadano de la colonia, demostrados sus antecedentes étnicos y culturales mediante documento; en su cúspide, los Blancos Criollos; síntesis ésta apoyada en leyes que regulaban derechos y obligaciones de los integrantes de cada grupo en la vida de la sociedad, delimitando la actividad económica y las relaciones sociales diferenciadas para los distintos estratos sociales.

En su momento, la presencia mayoritaria de los blancos críollos en el estrato dominante de acuerdo a su procedencia y a la "pureza de sangre" demostrada por los ciudadanos de origen español de raza blanca, fue superada por el mayor peso y la solidez adquirida por el grupo de los criollos mestizos descendientes de españoles, americanos y africanos, producto de las ilimitadas uniones maritales por amor o por la fuerza.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Cordial Invitación

Siempre risueña para cocinar
Invito a todas las personas que se interesan por la gastronomía y la culinaria de Venezuela a seguir mi página con atención. Estoy segura de que van a encontrar en ella las recetas de deliciosos platos preparados con la sazón criolla tradicional exquisita de mi paìs, la cual me ha sido concedida como un don de la naturaleza por ser hija de Trina Martínez de Carrillo quien poseía una sazón extraordinaria herededa de su madre Doña Trina Guinand de Martínez, una mujer bella dueña de mucho conocimiento acerca de nuestras costumbres y un gran dominio en el arte de educar dentro de ese contexto cultural a su familia.  Mi madre y mis tres tías, Celeste, Nena y Pipina sabían cocinar, coser, bordar y poner la mesa en su santo lugar. Y cocinaban  bien! Adornanban sus mesas con gusto y con gran placer obsequiaban su comida.Y yo, sin darme cuenta de que estaba recibiendo un legado invaluable, heredé de mi madre la sazón de mi abuela. No se qué decirles a mis comensales para explicarles la razón cuando me comentan que cómo hice algo que me que quedó tan sabroso.

Estos conocimientos los quiero compartir con quienes leen, preparan y degustan buena comida y que por tratarse de alimentar cuerpos y almas tienen el valor y la exigencia de ser transmitidos sin otro interés que el de mantener viva la tradición y que ésta se multiplique en las generaciones venideras.

Apenas me inicié en diciembre del 2.009 en estas lides de compartir mi recetario por esta vía, el cual se ha venido perfilando desde el nacimiento de mis hijas, Soledad y Bàrbara, motivada por el buen gusto de alimentarlas bien y con buen sabor. Sin embargo, me iniciè en la cocina prácticamente desde que aprendí a leer corrido; siempre buscaba en las revistas la sección de recetas, me las disfrutaba tan sólo con leerlas e iba seleccionando en mi mente lo que me gustaba y lo que no. Mas, fundamentalmente debo mi saber a la cocina de mi mamá, a quien creo nunca igualaré en sus excepcionales sazón y alegría de espìritu para cocinar.

Hoy día (2.015) me veo a mi misma en mi nieta Amanda Victoria de tan solo 5 años de edad. Ella me pide que le ponga en la televisión el canal de cocina. Y disfruta de ver cocinar, me hace comentarios y quiere preparar los platos que más le gustaron. 

Mi primera receta, no podìa ser otra: LAS HALLACAS.

Y tiene que ser ésta la primera porque es el plato que nos define a los venezolanos como un solo pueblo que con amor se entrega todos los años en el mes de diciembre para elaborar su receta familiar y con ellas celebrar la unión, la paz, la alegría y la abundancia compartidas en la nochebuena de navidad.
.
La hallaca está servida, lista para comer

Y que nadie se quede sin prepararlas y comerlas.

Redacto las recetas de manera coloquial, de tú a tú, como que si estuviésemos en la cocina, cocinando y describiendo lo que hacemos a la vez que recordando anécdotas de vivencias de las diferentes ocasiones de prepararlas, lo que constituye el aliño de  Mi Vida en la Cocina, una serie de conocimientos y experiencias que son importantes para aprender mejor las recetas y comprender lo que en mi vida significa cocinar.

Comienzo el blogg con las hallacas aprovechando que estamos en la navidad y es el momento de prepararlas. Como la receta en sí es muy larga y compleja para el blog, se las ofrezco en varias entradas para facilitar su lectura.

Gracias por compartir conmigo la profunda emociòn que me genera el cocinar.