La tradición.

Mi amigo Enzo, arquitecto, carpintero y gran degustador de sabores siempre me recomendó que al cocinar un plato yo debía tratar de mantener su mismo sabor siempre.

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lunes, 26 de abril de 2010

Sopa María Moñitos


María Moñitos me convidó
A comer plátano con arroz
Como le dije que no quería
María Moñitos se disgustó

Y a mí, María Moñitos me resolvió!

Esta sopa la creé un día de esos en que no había nada para cocinar para el almuerzo de mis hijas, ni dinero para comprar. A veces la vida lo pone a uno a en esos trances y a la vida misma le doy gracias por haberme dado ingenio en la cocina. Abrí la nevera y estaba vacía, abrí la despensa y encontré un cubito de pollo y algo de arroz y busqué en la cesta de las verduras y encontré un plátano maduro, así que me vino la canción a la memoria y seguí cantando…

Petrona Concha Natividad
Come chorizo sin cocinar
Chupa bagazo como un cochino
Y come ají sin estornudar
Aaaa chiiis!

de mis dibujos
La alegría de la canción infantil me prendió el bombillito en el cerebro y nació la Sopa María Moñitos. Sin pensar mucho monté la olla con el agua, cociné mis tres cosas y la sopa fue todo un éxito, tanto que cuando tengo tiempo sin prepararla me dicen: mami…¿cuándo vas a prepararnos la María Moñitos?

En un litro y medio de agua se pone a cocinar un puñado de arroz por 10 minutos, agregan el plátano maduro picado en ruedas y se cocina unos cinco minutos más, agregan el cubito desmenuzado y se deja cocinar todo a fuego lento y con la olla tapada por 15 minutos más. Y ya tienen su sopa lista.

Claro, posteriormente cuando la he preparado de nuevo y en momentos en que la vida me sonríe, hago esta sopa en un suculento caldo de pollo previamente preparado con todos sus aliños, y queda aún más sabrosa. No olviden agregarle cilantro picadito cuando ya esté lista y que la disfruten. Espero que no tengan que pasar por momentos tan apretados pero vale este relato para que sepan que no hay que desesperarse, en la cocina nuestro ingenio siempre nos ha de ayudar para cocinar algo sabroso y alimenticio con lo que hay en la nevera.

sábado, 17 de abril de 2010

Mi Wan Tong

Así llamo a una sopa inspirada en la pisquita con el mismo fin de levantar muertos, en la que es el mismo muerto quien tiene que preparar su remedio, solo que en vez de papas le pongo célery, zanahoria, hinojo, calabacín y pimentón que se sofríen cada uno crocante en su punto, se le agregan a un caldo de pollo o de res suculento que tengas ya hecho, o a un modesto cubito de pollo cocinado según las indicaciones de la fábrica y se cocinan en él por pocos minutos, con un puño de fideos chinos de arroz, salsa de soya y el cilantro picadito que no puede faltar. Igualmente se le puede agregar al final huevo, leche y queso, si se quiere un caldo más suculento.

Realmente, cualquier sopa que te haya quedado en la nevera, de días anteriores, la puedes transformar en “mi wan tong”, basta con darle el “tumbao” chino con los fideos de arroz y la salsa de soya, y sumarle un poco de creatividad con los vegetales que tengas en la nevera.

Esta sopa es otro ejemplo de que además del saber y la experiencia, la imaginación es la que gobierna en la cocina.

viernes, 9 de abril de 2010

Sopa de Caraotas Negras Guisadas


Guisando las caraotas



Su primera sopa de caraotas



Arepas

Típico desayuno criollo con empanadas y caraotas con queso blanco rallado
 Rellenando la empanada con caraotas, carne guisada y queso blanco rallado

















































Para el venezolano común la ingesta de caraotas es el plato diario. Y es así porque además de ser de un sabor delicioso, tanto que hasta sin aliñarlas lo son, son también muy rendidoras, con apenas un cuarto de kilo de estos granos que se cocinen, come toda la familia, normalmente constituida por siete o más integrantes. 

La mayoría las prefieren con arroz, para otros son sus favoritas con espaguetis. 

Para el desayuno, acompañan a las arepas, también son el relleno para las ricas empanadas y son la base del llamado “desayuno criollo”, plato que forman conjuntamente con carne mechada o cazón guisado, “perico”; que es como llamamos al revoltillo de huevos con cebolla,  tomate y cilantro; acompañado de las infaltables arepas.
Caraotas negras refritas acompañadas de arepa de chicharrón, queso blanco rallado y pan de carne con salsa de tomates.

Las caraotas, además, se lucen estelarmente en el plato típico venezolano que conocemos con el nombre de “pabellón criollo” así llamado por ser tricolor como la bandera nacional, acompañando al arroz y la carne mechada. Y si agregamos los plátanos maduros cortado en tajadas y fritos, lo llamamos “pabellón con baranda”  

Pabellón Criollo con Baranda.



Carne mechada guisada

Ingredientes de las caraotas:  

¼ de k de caraotas negras, mientras más frescas mejor porque tardan menos en ablandar 
1 puntica de una cucharadita de bicarbonato de sodio 
2 cebollas medianas enteras con un corte en cruz en la base del tallo 
5 dientes de ajo pelados enteros 
1 dado de papelón (o una cucharada de azúcar) 
¼ de cucharadita de comino molido 
1 cucharada de aceite de oliva 
1 cucharada de sal 
3 ajíes dulces picados por la mitad y sin semillas.  

Ingredientes del sofrito:

5 dientes de ajo pelados y machacados 
1 cucharada de aceite 
½ cucharada de cilantro picadito 
1/8 de cucharadita de comino 
1 taza de cebolla picada en cuadritos 
¾ taza de pimentón rojo picado en cuadritos, sin semillas y sin la vena blanca de adentro  

Preparación: 

 La noche anterior a su cocción, las caraotas se seleccionan retirando todo residuo de basurita, piedrita o cualquier grano que presente algún desperfecto; al adquirirlas comienza la selección. 

Una vez hecho esto, se echan en un envase para lavarlas bien, pasándolas varias veces por agua corriente, hasta que ésta salga clara y transparente. Entonces se colocan en la olla con agua que las cubra el triple de su volúmen, se les agrega un puntico de bicarbonato de sodio, se tapan y se dejan en remojo hasta el otro día; ello facilita que se ablanden mejor y a la vez ayuda a disminuir el exceso de gases que puede producir su ingesta. (También se pueden remojar por no menos de 2 horas. sin embargo, su mejor rendimiento es si la dejamos de un día para el otro en su remojo).

Al día siguiente bien temprano se escurren bien del agua del remojo, se lavan nuevamente y se pasan a una olla con agua que las cubra tres veces, se montan al fuego fuerte y se les da un hervor y se le retira la espuma que se forma en la superficie.

 Se le agregan la cebolla entera; lavada, pelada, a la que se le cortan ambos extremos y le hace una cruz en la base de las raíces; los dientes de ajo pelados y enteros, el comino, el papelón y el aceite de oliva , se remueven, de nuevo se despejan de la espuma que se le forma, se le dan un hervor y se cocinan medio tapadas y a fuego fuerte durante dos horas revolviéndolas de vez en cuando para que no se peguen de la olla. 

Entretanto se tiene agua caliente dispuesta para agregársela a la cocción hasta completar de nuevo el llenado inicial de la olla, cada vez que el agua esté a nivel de los granos, tantas veces como sea necesaria hasta que hayan pasado las dos horas necesarias para cocinarlos. 

Entonces no se agrega más agua. Debe ser agua caliente porque si se les hecha agua fría las caraotas no ablandan. 

El caldo del guiso de caraotas negras debe estar casi al nivel de los granos, apenas un poquito nada más por encima de ellos y las caraotas bien blanditas. Solo en este momento se le puede agregar la sal a la cocción, porque si se les pone la sal antes de ablandar bien los granos, éstos no ablandan.  

Entonces se prepara un sofrito con bastante ajo pelado toscamente machucado, mezclado con el aceite de oliva, un punto de comino y algo del cilantro picadito, se fríen por un instante, inmediatamente se le agregan la cebolla y el pimentón, se revuelven y fríen por 4 ó 5 minutos. Se retira del fuego y se añade el sofrito y 3 ajíes dulces picados por la mitad y sin semillas a la olla con las caraotas ablandadas, se revuelve bien, se baja a fuego medio y se cocinan por media hora, hasta que el caldo haya espesado y esté cremoso. Se revuelve, se rectifica la sal y se aromatizan con un chorrito de aceite de oliva y el resto del cilantro bien picadito.

También las preparamos guisadas con cochino, una vez que hayan ablandado le agregamos trozos de cochino ya cocinado junto con el sofrito y las dejamos cocinar una media hora para unir los sabores.

Otra variante, deliciosa, son las caraotas negras guisadas con leche de coco. Una vez obtenida la leche de la pulpa del coco,  agregamos una porción generosa de éste nectar a las caraotas ya ablandadas junto con el sofrito y dejamos cocinar el tiempo suficiente para que caraotas, aliños y leche de coco se unan en un solo sabor que es un verdadero regalo al paladar.


Caraotas guisadas con leche de coco


Caraotas refritas




Las caraotas tienen la particularidad de que unos días despues de guisadas es cuando más sabrosas son. Entonces se pueden preparar "refritas", ésto es, las freimos de nuevo en algo de aceite hasta lograr que el caldo seque un poco y queden como una crema. son magníficas para el desayuno.
Caraotas negras guisadas con tropezón de cochino

viernes, 26 de marzo de 2010

Crema de Tomates



Se calculan 100 gr. de tomates por ración.

Ingredientes:

½ k. de tomates perita maduros.
200 gr. de mantequilla sin sal.
1 cucharada de ajo picadito.
1 taza de caldo de pollo (opcional)
½ taza de hojas de albahaca, las de la punta de los tallos.
4 cucharadas de harina de trigo.
1 litro de leche.
150 l. de crema de leche.

Preparación:

Se prepara una salsa bechamel. Para ello se calienta la leche y se reserva. Aparte se derriten en una olla, sobre unas gotas de aceite, 100 gr. de mantequilla, se le agregan, la harina mezclando con la mantequilla, la leche caliente poco a poco, primero en cucharadas y mezclando y luego el resto. Se mezcla bien. Se cocina a fuego bajito hasta que reviente el hervor, siempre moviendo con la cuchara para que no se pegue de la olla. Entonces se le agrega la sal y se revuelve. Se reserva.
Los tomates pelados y sin semillas se cortan en cuadritos.
Se derriten en la olla sobre unas gotas de aceite 100 gr. de mantequilla. Se sofríen la cebolla y el ajo.
Se agrega el tomate y se cocina por cinco minutos. Se agregan las puntas de los tallos de albahaca enteros (y el caldo de pollo). Se le da un hervor y se cocina a fuego suave durante cinco minutos más.
Este sofrito se pasa por una pasa-vegetales o se licua y se cuela.
Se monta de nuevo y se le da un hervor. Se agrega la crema bechamel y se revuelve, que hierva de nuevo.
Se baja del fuego y para servir se agrega sobre la crema en cada plato una hojita de albahaca para aromatizarla y la crema de leche al gusto de cada comensal.

domingo, 14 de marzo de 2010

Chupe de Gallina Peruano





En Los Andes, a todo lo largo y ancho de su extensión, se prepara esta misma sopa, con variaciones locales.


En Los Andes de Venezuela la llaman Pizca, en Colombia, Ajiaco Y en El Peru preparan el delicioso Chupe de nuestra receta.


La base es un buen caldo de gallina. En la pizca andina se recomienda, si quieres tu pisca más suculenta, prepararla con caldo de gallina de pollo o de carne de res; con mucha cebolla, papas y cilantro y agregarle queso y leche, también opcionales estos últimos en el plato venezolano.

El ajiaco colombiano, lleva variedades distintas de papas que confieren cada una, diferentes cualidades al plato. 

En todas partes, esta preparación satisface los requerimientos de calorías para luchar contra el frío y las proteínas necesarias para enfrentar las arduas tareas cotidianas de los campesinos de La Cordillera Andina desde Venezuela hasta La Argentina y Chile.


El chupe se hace de gallina o de productos del mar que abundan en El Perú en su costa, siendo entre éstos el más apreciado el de camarones, y lleva maíz tierno.



Ingredientes:
 (rinde para unas 18 raciones bien servidas!)
 

1 gallina de 4 kilos.
1 limón.
3 cebollas medianas cortadas en dos.
2 ajo.porros grandes, la parte blanca y algo de lo verde, cortados a lo largo.
4 jojotos cortados en ruedita delgadas, de 2 a 3 hileras de dientes cada ruedita.
4 a 5 papas grandes cortadas en dados grandes, unas 4 tazas.
9 a 10 dientes de ajo machacados.
Sal
Pimienta blanca recién molida
400 gramos de espárragos envasados, cortados en 4.
4 cucharadas de mantequilla.
2 ramitas de cilantro.
2 ramitas de hierbabuena.
1 ½ taza de leche.
¾ de taza de crema de leche liviana.
400 gramos de queso blanco blando, tipo paisa, cortado en dados pequeños.





Preparación:
 

La gallina se limpia muy bien, se le quita el exceso de grasa, las partes no deseadas de glándulas que tiene en el pecho debajo de la piel, los órganos interiores y todo menudo que pueda dar un aroma y sabor desagradable al olfato y al paladar.

Se frota con el limón, se lava bajo el agua corriente y se pone a cocinar entera en una olla de tamaño adecuado, con unos 12 litros de agua, con la cebolla y el ajo porro y se cocina hasta ablandar, cuando al puyarla no bota líquidos, la carne se separa de los huesos y se desprenden con facilidad sus articulaciones. Retiras la gallina del caldo. Dejas reposar,

Le retiras el pellejo y la deshuesas, picas la carne en pedazos del tamaño de medio dedo y reservas. Desechas los huesos.
 
Cuelas el caldo y lo pones a calentar nuevamente, completando con agua la cantidad inicial, agregas las rueditas de jojoto, las papas, el ajo, la sal y la pimienta.

Hierves. Retiras el exceso de grasa, lo que vas a estar haciendo hasta que solo le quede por encima gotitas de la grasa dorada y brillante de la gallina. Tapas la olla y cocinas por unos ¾ de hora hasta que la papa ablande bien.

Agregas los espárragos, la gallina y la mantequilla.

Cocinas otro cuarto de hora, agregas el cilantro y la hierbabuena, revuelves con suavidad, cocinas unos minutos más.

Apagas el fuego y sacas las hierbas.

A la hora de servirlo lo calientas unos minutos más, agregas los pedacitos de queso y la leche, das un hervorcito, apagas el fuego y revuelves suavemente.

La crema de leche solo debe agregársele al momento de servir;

Me gusta más adornar el plato con un arabesco de crema de leche y poner ésta en la mesa para que cada quien se sirva más si es su gusto.

jueves, 11 de marzo de 2010

Hervido de Gallina



gallina blanca
El Hervido de Gallina es el plato especial en la ocasión de reuniones familiares. Se cuece la gallina con sus aliños, condimentos y especias. Se cuecen en el caldo abundantes y variadas verduras, especialmente los tubérculos y se aromatiza con finas hierbas del campo. Solemos servirlo acompañado de delicias tales como un buen ajicero casero, arepas, casabe, aguacate, mantequilla, suero, nata, queso blanco: mmm…! Acostumbro buscar la gallina en el Mercado de Quinta Crespo donde las ofrecen vivas, la puedo escoger y allí mismo la sacrifican y despluman, de manera que llega a mi casa todavía calientica, bien fresca!
La gallina blanca es la de "engorde". De allí que la prefiramos para preparar esta deliciosa sopa en donde la carne y las vituallas tienen que ser abundantes. Para ayudar en la recuperación de la hemoglobina y las plaquetas es el caldo de gallina el plato por excelencia pero en ese caso lo hacemos con las gallinas rojas que son alimentadas con ese propósito.

Ingredientes:
1 gallina blanca de 3 ó 4 kilos.
1 limón.
1 ajo porro grande y hermoso, lo blanco y algo de lo verde, cortado a lo largo.
3 a 4 tallos de cebollín enteros.
3 cebollas medianas, ¾ k, cortadas longitudinalmente en dos.
1 pimentón grande picado por la mitad sin venas y sin semillas.
½ cabeza de dientes de ajo, machacados toscamente y pelados.
2 ó 3 zanahorias pequeñas.
2 ó 3 tallos grandes de célery.
5 ajíes dulces cortados a la mitad y sin semillas.
1 pizca de cada uno, de comino, orégano y pimienta negra recién molida.
1 soplo de canela molida, o una puntica muy pequeña si es en rama.
2 hojitas de laurel.
3 cucharadas de sal.
¼ k. de ocumo.
¼ k. de apio.
¼ k. de ñame.
¼ k. de papas.
¼ k. de yuca.
1/2 k. de auyama
¼ k. de mapuey morado.
3 ó 4 jojotos grandes.
½ k. de repollo blanco.
1 buen atado de compuesto de hierbabuena, cilantro y perejil.

Preparación:


La gallina se debe limpiar muy bien. Primero le quitas la tripa haciendo un corte en la piel de la garganta, metes la mano completa por el hueco de la parte inferior del ave y remueves todos los órganos en su interior para desprenderlos y luego, por el corte que hiciste, agarras la tripa que viene de adentro y se fija en el pescuezo, le das 2 ó 3 vueltas en tus dedos índice y del medio, halas con firmeza pero suavemente tirando de ella para terminar de desprender y poder sacar todo el tubo digestivo, sin que éste se rompa dentro de la gallina, evitando que su carne roce con cualquier bolo alimenticio en descomposición dentro de él.


Segundo, nuevamente con la manos, limpias el ave por dentro desprendiendo y raspando todos los menudos pegados a su esqueleto, retiras la grasa que te parezca excesiva, retiras parte de la grasa y todas las pequeñas glándulas que se encuentran en el pescuezo y entre la piel y la carne del pecho, cortas la cabeza y los dedos de las patas, así como la puntica y la pezuña de las alas, cortas la piel de la rabadilla; o la “puchulinga”, como llamaba mi mamá a este bocado que era su preferido; y raspas los residuos del tubo digestivo, quitas cualquier pluma que le quede y frotas muy bien con el limón partido por la mitad por dentro y por fuera. Lavas muy bien y copiosamente bajo el agua corriente y pones a escurrir en una bandeja.
Aliños del caldo

Montas unos 6 litros de agua a fuego fuerte con el ajo porro, el cebollin, la cebolla, el pimentón, la zanahoria y el célery, hierves por unos 15 minutos, metes la gallina entera en tu olla, das un hervor, retiras la espuma que se forma y agregas el ajo, ajíes dulces, comino, orégano, pimienta, canela y laurel, remueves todo y dejas cocinar tapada y a fuego fuerte hasta que la gallina se ablande, más o menos por 1 ½ horas, cuando la pullas con delicadeza con un cuchillo fino por la parte más gruesa, que son sus pechugas, y suelta poco líquido. Si la sacas de la olla, te darás cuenta de que se pueden desprender sus articulaciones con facilidad y que la carne comienza a desprenderse de los huesos por si sola.

Mientras se cocina la gallina lavas muy bien todas tus verduras, las pelas cuidando de no traerte la pulpa en la pelada, vuelves a lavar y reservas la yuca, la auyama, papa, apio, ñame y ocumo dentro de abundante agua con sal, hasta el momento de su cocción. El jojoto sin sal, el mapuey morado y el repollo blanco con su poquito de sal, se cocinan cada uno en agua en olla aparte, no se le agregan al caldo sino que se servirán en bandeja aparte en la mesa para que cada comensal disponga de ellos a su gusto; son de sabor muy marcado y se alteraría enormemente el sabor del hervido si los cocinamos junto con todo lo demás, es más, acabarían con él.

Las verduras deben ser enteras o cortadas en trozos grandes, sobre todo el ñame que se deshace, estando pendiente del momento en que ya se han cocinado, para ir sacándolas de a una, antes de que se deshagan en el caldo, o de otra forma, se van metiendo en la olla, primero las que más tardan en hacerse, el ocumo y el apio y diez minutos después agregas el ñame, la papa y la yuca

Preparas un atado de hierbas, con 3 ó 4 ramitas de cada una, de hierbabuena, cilantro y perejil atados con pabilo.

Sabes que la gallina está lista cuando puedes desprender fácilmente sus articulaciones.
Sacas la gallina una vez que se ha ablandado, la reservas.

Agregas a la olla el ocumo, el apio, el ñame, la yuca y la papa, la auyama,  das un hervor, retiras la espuma que se forma, agregas sal y pimienta y dejas hervir por una ½ hora, hasta que tus verduras se hayan ablandado. Pruebas la sal, agregas el atado de compuesto de hierbas, bajas el fuego, cocinas unos minutos más apagas y retiras del fuego. Dejas reposar unos minutos. Retiras las hierbas y el exceso de grasa.

Colocas tu gallina en una bandeja y tus verduras en otra. Pones todas tus guarniciones en la mesa, cuelas el caldo y bien caliente; “sopa, mujer y café, bien calientes”; lo sirves en fuente aparte, debe quedarte clarito con unas gotitas doradas de grasa brillando sobre su superficie.

Caldo de gallina
Que cada quien se sirva como quiera, tienen bastante para escoger si son monos para comer y para darse el gran gustazo si comen de todo.

martes, 16 de febrero de 2010

Base de Caldo de Pollo concentrado

Es muy sencilla de preparar y con ella se pueden hacer cubitos de un caldo de pollo concentrado en gelatina. Y es en gelatina porque se prepara con todos los huesos y caparazones que se van guardando cuando uno limpia y prepara el pollo en diferentes ocasiones.

Por lo general comemos las pechugas, las alas y los muslos, desechando el resto. Pues no! Pescuezos, puntas de alitas, caderas, y los huesos de las pechugas si es que las deshuesamos para hacer milanesas, se van acumulando en el congelador de manera que cuando tengamos estas piezas de 3 ó 4 pollos, las descongelamos, las lavamos con limón o vinagre y ponemos a escurrir.

Entre tanto calentamos la olla engrasada, le agregamos una cucharada de aceite y cocinamos este montón de huesos por unos 10 minutos, hasta que se doren, moviéndolos frecuentemente. Luego agregamos suficiente agua a la olla, que rebase los huesos. Cocinamos por una hora a fuego fuerte. Si es necesario, agregamos más agua a la mitad de la cocción.

No hay que añadirle más nada, tan solo una poquita sal al final de la cocción. Dejamos reposar y luego envasamos en pequeños recipientes, pequeños porque realmente el caldo queda sustancioso y muy concentrado, y los vamos a usar en diferentes preparaciones, por ejemplo, para darle sabor a un arroz, para hacer sopas, salsas, en fin, para lo que se quiera saborear con cubito de pollo.

También se puede tomar del caldo antes de congelar, una buena porción y preparar una deliciosa sopa con verduras, el sabor es exquisito!

lunes, 11 de enero de 2010

Pizquita: un caldito recuperador.


PIZQUITA, así llamo yo a esta sopa inspirada en la PIZCA ANDINA.
No hay nada más reconfortante que una buena sopa después de una noche de parranda, para restaurar las energías que invertimos en el disfrute de una jornada larga de encuentro con las amistades, en las que compartimos no solo la charla amena sino que también bailamos, comemos y bebemos más de la cuenta. En ese momento de la “resaca” uno está sin voluntad para concentrarse en nada, uno sabe que si hace la sopa y se la toma se va a sentir muy pero que muy bien! Pero cuanta pereza! Solo de pensar en todo lo que hay que hacer…!

Entonces aquí viene una fórmula de pocos pasos, pocos ingredientes, los que por lo general siempre tenemos en casa y sin ninguna complicación. Solo hay que superar un instante la desgana y en pocos momentos se deja montada una deliciosa y sencillísima sopa que yo llamo “pisquita” porque está inspirada en la fabulosa pisca andina, desayuno habitual de la gente que trabaja en el campo en esas latitudes, ingesta que les proporciona toda la vitalidad y energías necesarias al organismo para la ardua labor de sol a sol, sin ser para nada de prolongada ni difícil digestión lo que daría pesadez al cuerpo para laborar, y en nuestro caso del día después de la fiesta, para seguir durmiendo!

Para preparar una pisquita necesitas montar la olla con agua el doble de la cantidad de sopa que quieres que te quede al final, bastante cebolla picada en cuadritos, ajoporro y cebollín en rueditas finamente picadas, ajo apenas machacado, abundante papa picada en dados no muy pequeños y bastante cilantro picado menudito distribuido en tres montoncitos para agregar uno al iniciar la cocción, que durará por lo menos 1 hora, otro a la mitad de la misma y el tercero al final cuando ya vas a apagar el fuego. Estos ingredientes se pueden sofreir antes o bien agregar directamente al agua de la cocción, le das un hervor y agregas la papa y dejas cocinar por un buen rato a fuego medio, como una hora. Cuidado no se te vaya a secar mucho, yo siempre reviso y muevo mis cocciones cada veinte minutos, que es cuando la química de la preparación me da un golpe de olor diferente.

Entre la cebolla, el cilantro y la papa debe haber una buena medida de proporcionalidad en cuanto a su abundancia, en relación con los demás ingredientes hasta se puede prescindir de ellos, no así de los primeros que son la base de la pisca andina; la medida de la que hablo es esa que justamente viene dictada por el corazón de cada quién, de adentro de uno mismo, por la sazón que cada uno pone en práctica a lo largo de la vida en el trabajo cotidiano frente a la cocina de la casa.



La pisquita se puede, no mejorar porque ella sola ya es lo mejor, pero sí sabrosear con orégano, comino y laurel, salsa inglesa o de soya; usando de base un caldo de gallina, pollo, carne de res, de pescado o de cualquier bicho sabroso que te guste y tengas ya listo; agregándole pedazos de tocineta frita, cubito de pollo o algo de un sobre de sopa de pollo y fideos, o ponerle algo de fideos de trigo y si éstos son de arroz, se convierte en una especie de sopa china criolla.

Opcionalmente y al final de la cocción, puedes sabrosearla aún más agregándole trocitos de queso blanco semiduro, huevo y/o algo de leche, poco a poco y moviendo la sopa con el cucharón continuamente; finalmente ya para apagar el fuego, se le pone el montoncito de cilantro picadito que se reservó, se apaga y se tapa. La sal se pone una poca al principio y se rectifica al final de la preparación; la pimienta es al gusto.
Chupe da gallina peruano

Como se aprecia, es más lo que escribí que lo que en realidad cuesta hacer una pisquita bien sencilla, pocos ingredientes, de fácil preparación en donde quien trabaja es el fogón mientras uno sigue reposando el trasnocho, consiste tan solo en darse un pequeño impulso para montar el agua con la olla, picar rápidamente los ingredientes, cocinar meneando cada 20 minutos la pisquita y darle el toque final cuando se va a bajar del fuego, para luego degustar tan deliciosa sopa que te va a revitalizar de todas esas energías consumidas en la parranda, de manera que te acondiciones para bien recuperarte y empezar de nuevo lo que quieras hacer, te puedes ya imaginar el fluido tonificante que va a recorrer tu cuerpo desde el primer sorbo, sentirás el calorcito de los brazos de mamá cuando eras infante y te abrazaba porque sentías miedo, para darte confianza y seguridad, adormecerá tus sentidos obligándote a un reposo inmediato, profundo y absolutamente recuperador.

viernes, 8 de enero de 2010

Sopa de plátano verde de La Guaira



Tostones de plátano verde



Ingredientes: 
2 plátanos grandes verdes
2 litros de caldo de lagarto de res
1 cucharada de cilantro picadito

Aceite para freír.

 Preparación: 

Se pica el plátano en rueditas de un dedo de grueso para hacer unos tostones que se le agregan con la mitad del cilantro picadito al caldo caliente; que ya tienes preparado a tu gusto, suculento, hecho con un kilo de carne de res, me gusta usar el lagarto con huesopara esta sopa, cocinado con sus aliños de comino, orégano, laurel, ajo, cebolla, ajoporro, cebollín, pimentón, zanahoria, ají dulce, sal, pimienta, pimienta dulce, clavito de especie, puntica de canela y su atadito de compuesto: perejil, cilantro, apio españa y yerba buena, cocinado por una hora a fuego fuerte, hasta que ablande la carne; que es cuando se separa del hueso; cuelas y ya tienes el caldo.
Los aliños del caldo
Una vez que cocinaste por una media hora tus tostones en el caldo, agregas el resto del cilantro picadito y estará lista esta sopa que sirve para dar templanza al organismo y fuerza para trabajar y concentrarse en las tareas con buena disposición.

Para hacer los tostones pones la sartén a calentar, pelas tus plátanos verdes con mucho cuidado de que no te salte su leche a la ropa porque mancha, los cortas en rueditas, en el aceite bien caliente las fríes un ratico por cada lado, que se doren, las sacas del sartén a una tabla de madera o un papel absorbente y las dejas reposar que se entibien.

Mantienes calentándose el aceite a fuego bajito
Aplasta las rueditas ya tibias sobre una superficie dura;
(yo lo hago valiéndome de un canto rodado o piedra de moler que traje de Caruao, población aledaña a La Guaira); con cuidado para que no se partan y esto se hace mejor cuando el plátano no está tan caliente. Subes el fuego para que se caliente bien el aceite y fríes de nuevo por ambos lados tus platanitos aplastados,
un momentico, para que se den una tostadita y queden crujientes.
Los colocas sobre algo absorbente para que escurran la grasa.

Y ya están listos los tostones para agregarlos a tu caldo caliente y preparar esta reconfortante y sabrosa sopa que no podía ser de otra parte que de La Guaira, con esa montaña imponente frente al Mar Caribe preñada de matas de plátanos y de su gente negra con sazón de comino y ají dulce y el cilantro que no puede faltar.




fotografía de la Vieja Guaira








Puerto de La Guaira, sobre el Mar Caribe, la entrada a Caracas.